domingo, 27 de diciembre de 2009

Acero inoxidable


Ahora solo puedo escribir canciones tristes, a todas se les escurren en la madrugada, los momentos que nunca suceden, contigo, el invisible pájaro carpintero que nunca se posa en mi ventana. Y repito la acción, los mismos intentos de prepararme para no ahuyentarte. De acariciarte el pelo, de que no me duela el tenerte cerca, de que cantes en los pasillos de mi corazón y su soledad, con sus desafiantes dolores construidos. Me gustas, me gustas mucho, pero no avanzo, continuas con la misma fuerza de un terremoto, pero sigo teniendo miedo, de conocerte, de que seas la mujer centinela y hacer música con besos, con la ternura y la realidad. No se en que momento paso, me volví así, así tal como me vez, conjurando a tus ojos a que me entiendan, a que me enseñen a amar. No se, porque no miras de nuevo la palma de mi mano, te darás cuenta, que solo pienso en el amor, cuando esta lejos, cuando no cambia el calendario, los suspiros son huracanes de un invierno húmedo, y el alma envuelta en velos solo espera que la tejan al aire, para que se mueva, para que no se prometa ira de cacería en una siguiente estación y llore aunque no tenga pestañas. Porque hoy, estoy triste, y ha sido repentino, me desgasté, debo excavar mi propio nido no sólo por temporadas, en las que estoy contigo, y siento no vendrán exterminadoras enredaderas de vidrio a cortar mi garganta, mientras pronuncio tu nombre y me dan cosquillas en la laringe. Quiero estar mejor, para cuando regreses, pajarito rojo, hoy me tenderé en las sabanas y cerrare la ventana, porque debo limpiarme, de esa caravana de sueños que lo único que hacían era desprender mi verdadera voz, quiero cambiar, quiero cambiar, y puede ser que la próxima vez que abra las ojos, sea porque mis latidos y tu tamborileando en los árboles, nos descubra que ahora si podemos abandonar, nuestra jaula.

martes, 22 de diciembre de 2009

Llévame a navegar


He decidido dormir en el lado izquierdo de la cama, al que odio, el que me hace roncar y a veces repetir tu nombre al revés. A veces soy capaz de inducir mis sueños, ya sabes, pensar, cazar imágenes que me recuerden si hacía frío el día que te aproximaste, si sonaba algo demasiado débil para escucharle, o eran las voces de tus amigos alterados por el porque no salías de la habitación, hacía más de 15 minutos, tu encerrada con la desconocida enmascarada. Para ser honesta, afirmo que no ha funcionado, pero a pesar de todo, aunque no sean fiables los pasos paganos, para dirigirme a ti, debo decir, que he soñado, en ese trecho de oscuridad, donde como siempre autopropulsados por ninfas marinas, sobre las olas, te veo, aunque no me reconozcas, y aunque traía mi barquito con muchas provisiones, me despierto y sigues durmiendo. Y la melancolía que quería soñar con los ojos medio abiertos, con un ojo en tu mundo y otro en el mío. Será en otra oportunidad.

Me he terminado de ver una película con zombies que ordeñaban ovejas y cabras, no vaya a ser, que sueñe con su continuación, me suele pasar, cuando los personajes en su final, caminan con lentitud.

Y me apresuro, comienzo a dispersar los parpados, a desgarrar la realidad, y me vienen a la cabeza, pensamientos como flechas: no se que esperas que haga, eres injusta, no creas que he olvidado, pero dame tiempo.

Tiempo, Oh el tiempo, la furiosa bestia que envidia la sangre de los amantes. Y mi piel sucumbe al frío, me quedo dormida antes de lo normal.

Y los zombies muerden a las ovejas, y las ovejas envenenan a los zombies, en cuya sangre coagulan flores con campanas, y las cabras me enseñan astronomía. Y contemplo a una niña que insiste en salvar a su gato de un globo que le eleva. Y eres tu, y soy yo, nuevamente cerca. Esto no es un sueño, lúcido, así que…Me convences para que abandone mi esqueleto y rescate a tu gato de ojos grises. Y un enjambre de abejas revientan el globito, permiten a tu gato regresar a tus brazos. Nuevamente no llegue a ser el héroe, es que acaso nadie puede engañarte?

Me llamas por otro nombre, y yo tengo un presentimiento, ya vez, eso de que te sabes soñando con alguien, pero no es su cara, no es su voz, ya sé, ya sé, los sueños son insonoros, pero te juro que los míos, han aprendido a entonar, con los ojos llorosos.

Y entonces estamos tu y yo, en la mitad del desierto, apartas la vista, creo que en cualquier momento se desatara la III guerra mundial, dos niñas peleándose por escalar un afilado árbol, y desde el, desde su copa, gritar, gritar, pareciéndonos al trueno, al rugir del mar.

Creo que soy, somos enemigas. Será por aquel gato? No lo sé, solo sé, que tu estas defendiendo tu orilla, y yo la mía. Mencione que aquel árbol, se encuentra en la mitad de un gigante charco?

Y bueno, tu ejecutas la escaramuza para herirme. Es verdad me duele que te entregues a…y yo tras meditar mi acción, golpeo inofensivamente, se produce un eco, a tus oídos les llega: el no soy lo que parezco. Y te resulta fácil, para ti, devolver el golpe, terminas por destruir el cielo estrellado, de mi orilla.

Pero entonces ocurre que a tu mundo también lo alimentaban las estrellas del mío, llámalo casualidad, o exceso de confianza en un gobierno celeste, que no invierte en muchachas sanas y prosperas. Lo suyo es la inversión, en aquellas de lenguas bífidas, y corazones encantados, cuya sangre nunca deja de arder.

Y nos hacemos gigantes, y de repente olvidamos el árbol, y saltamos sobre el charco y nos mojamos, de leche, de vino, y burbujeamos tomadas de la mano. Y y y y

Despierto

Me instalo en aquel puente frente a la escuela, saco la concha nacarada de mi bolsillo, la que me has regalado, y con el oído atento. Te escucho.

Despiertas.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Manifiesto de la tristeza, cuento corto.




Primero he roto el tocadiscos, para posteriormente detenerme en el fragmento en donde debería sonar o sonó, la parte de la canción en que tomadas de la mano, intentábamos bailar sin pensar en ello, y no nos decíamos nada, porque no teníamos nada que decirnos. Voy a encender la luz, y quedarme dormida así, porque no me lo puedes impedir, esta noche no quiero imaginarme que personas como tu, se van, llegan, se van, y ya está. Que no te puedo abrazar, que simplemente desapareces, y yo elijo que las lagrimas ahora, me cuidaran mejor. En tu ausencia cualquier roce significaba tanto para mí, porque entreabiertos con sus huesos suplicando que vuelvas, cada uno de ellos me prometía: las almas se encienden en el momento oportuno y no tienes que forzarlo. Pero es que me pasa, que a la mitad de la calle, a la mitad de mi siesta, o cuando mi bici esta apunto de ser arrollada por evitar las señales, me sonríes a borbotones rojos sobre el papel de mi memoria. Hoy me resigno a que mis ojos se vuelvan pequeños pozos perfectos de hielo, donde patinadores desnudos forjan las nuevas miradas. Porque ya estoy olvidando. Y es que la canción ahora ya nadie la escucha.

martes, 24 de noviembre de 2009

Ojalá


El hombre feroz tiene miedo del frío que le acecha. Su hambre mordaz castiga su paladar de niño dormido, frente al espejo. Su alma le llora cansada de tanto esperarle, y el se castiga abrazando el maltrato que recibe de sus dedos pinchándose con la niebla, roedora de un pasado que le obsesiona. Pobre niñito asustado, tantas veces ha intentado escapar de ese bosque de voces adhesivas, corazones en conserva, miradas mudables, ahorcados sus suspiros, exceso de quitina, reclama el abrigo en ventanas rotas, en mujeres de dardos salados, envenenados de hermosas promesas. No te quedes en tu cama de nuevo, tendrás más pesadillas, mejor escúpeles tus pupilas disecadas, sustrae de tu cielo la luz, el reflejo, que detendrá tu manía de ingestión. Te atragantas, descansa, ten paciencia, volveré por ti, no me busques, tan solo quédate en esa silla y sufre solo. Por tus culpas, tus razonamientos de guerrero con las manos ensangrentadas. Has asesinado a la doncella transparente, le has querido dar forma en tu sabana delicada, y ella haciéndose mujer, te ha dejado. No mires hacía atrás, sonríe, no fue ella quien preparo tu disfraz. La mascara de clavos húmedos te la has puesto tu, esta mañana. Niño, toma este dulce, y que la azúcar se te pegue cuando te secas las lágrimas, en tus pulmones, en el hígado. Babea de vergüenza cuando tu madre entre sueños te muerda las uñas, escalofríos del violín que sostienes. Estruendo. Las mentiras que te dices, cuando no te aman y esperas mojarte los pantalones. Me haces bien.

lunes, 23 de noviembre de 2009

mapas interiores


Porque he vuelto a pensar en ti?, si te veía tan llena de polvo, estornudaba en tu recuerdo. Tus palabras astillaban las razones, el sentido de otros siervos, consintiendo tus caprichos. Sueño con la chica de tus sueños, con la que te escondes, y la superficie de ese sueño, esta oxidada y cortando membranas, repasa mis días, mis actos. Le he preguntado a la parte de mi que si te conoció, que debía de hacer, gritándole incluso, se mostró indiferente, se ahogaba entre motas recubiertas de nostalgias. Si, si, somos como niñas esperando quemarse, haciéndose cosquillas con las pestañas, con los parpados. Y yo quiero besarte con ansiedad, con esas ganas que me dan, de no dejarte respirar, de volver un beso, la nueva branquia del mamífero que se sonroja con tu pijama. Pero debes saber, este ha sido y será mi último intento de escalar en tus labios de cristal, aunque no te guste, esta vez si tendrás que improvisar, desde la orilla en donde en verano los caracoles beben la saliva del mar, y les sabe a amaneceres con tinta roja, y a ti te sabe, a lenguas naufragando. Escuchas desde el subterráneo la muerte de las estrellas, como se reparten sus restos. Tu sólo imagínate que pasaría si estuvieses aquí. A mi por lo menos me consuela, espero sea una etapa de mentiras que ya pasarán.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Cómo fue su niñez?

Juan Kite, nace al mediodía (12:03), su cordón umbilical presiona su garganta, domina su lenguaje de mamífero alado aterrizando a lo inusitado, a un territorio que desconoce. Puede considerarse un defecto, pero no quiere llorar, sus ojos abiertos, seleccionan los rostros que añora, le da forma a los sonidos que durante meses invadieron su espeso universo de colores complejos. Su madre le besa, y es llevado por su padre en brazos, para saber cuanto pesa, cuanto mide. Este nervioso, con la nariz llena de gotitas de sudor, con las ilusiones, los huesos, llenos de pegamento a sus aullidos, a su cara en completo éxtasis, no se calla, no deja de decir: que lindo eres hijo mío, le toca los deditos del pie, a tu corazón lo devoraran los sueños, a tu alma la envidiaran los latidos de las estrellas, que bonito eres mi pequeño hombrecito no sabes cuantas veces intente escuchar como querías llamarte desde esa barriga y sus constelaciones luminosas, en sus oleos dulces. Te prometo dejaré de beber.

Juan tiene 5 años, ahora tiene una hermanita, Javiera de 2 años, juegan en la bañera, silban bajo en agua. Sus padres discuten, a su madre le gustan las esculturas, las metalúrgicas, las de cristal, a veces cuando Juan (padre) cierra la puerta aburrido, con rabia y se va a caminar, es como si su sangre ardiendo dictara en sus manos, los labios que la nueva forma tendrá, y la arrastrase hacía un mundo donde gobiernan los remolinos suaves, perpetuos, de sus pupilas y su croquis salvaje de lágrimas diamante.

A los 7 años Juan hijo, descubre el lugar donde su padre va a caminar, y una decena de palabras en gestación se reproducen en el cuaderno que acostumbra llevar bajo su brazo. A Juan le gustaría saber que escribe su padre, porque discute tanto con Cristina, su madre, si a ambos les encanta llenarse el paladar de canciones, acomodar vinilos de Patti Smith, The byrds, Donovan, The kinks, y acabar saciados antes del almuerzo.

Juan tiene 14 años, y posee los mismos síntomas de su padre, se tatuaran ambos un caballo anclado en sus brazos derechos. Faltan 4 meses para que Juan cumpla los 15, su padre ha salido a caminar, es tarde, ya casi son las 12, se ha tomado un par de cervezas, algo de vino, el camino es más blanco, cruje más que nunca. Javiera esta durmiendo, hoy no han hablado, Juan hijo y su hermana no suelen ser criaturas cómplices. Juan padre, tiene un hilo transparente descendiendo por su mejilla, lee las ultimas cosas que ha escrito en su cuaderno, las hace pedazos, las lanza al agua, el lenguaje hambriento de sus anhelos, el porque la vida, no es como los textos que escribe lo atraviesa, le insulta a su conciencia, que reposa y es verdugo de su aire, ama a sus hijos, pero es esta vida, en la que se reparten en jeringuillas su pálida sangre, la que lo agota, lo ha convertido en su propio enemigo, los poetas y las palabras hormigueantes en las que cree como agujas dejándole ciego. Juan padre, cae al agua.

Todos dicen ha sido por el alcohol. Juan hijo entiende, no tiene nada que entender en realidad, lo sabe, en sus columnas transita una misma libertad indolora, ansias de un destino en el que sus entrañas no se aten a un corazón alcatraz, a un mundo muerto, que les agarre por la espalda. Juan escucha sleepwalker de the kinks, su habitación esta llena de collages, de sus dibujos con acuarelas, donde predomina el rojo, tiene una caja donde guarda fotos, de sus amigos, de sus viajes a la playa, se ha comprado un cuaderno de pasta dura azul, tiene un diario.

domingo, 15 de noviembre de 2009

trébol de cuatro hojas


Lucy, una muchacha que conoció en una presentación de sueño de una noche de verano, al salir del teatro, sus amigos y el, se sentaron en la calle, e intentaron abrir unas cervezas de botella, dos chicas se acercaron a pedir fuego, observaron que no podían abrir las cervezas y Lucy con sus dientes, le entrego la botella abierta, tomando un largo trago, sin dejar de mirarle, Anthony quedo en estado de shock, no era exactamente el tipo de chica con el que había estado antes, pero eso si, era absolutamente la chica que se había robado su almohada, consecuencia: verla todas las noches en sueños. Hablaron un par de minutos, se fueron a una fiesta juntos, el intentaba parecer seguro, no paraba de hablar de si mismo, de lo mucho que sabía de cine, de películas cine b, ella escuchaba, le ha dicho que aburrido que sólo te sepas las canciones de Alicia en el país de las maravillas en ingles, yo me las se en francés. Pero no las quiso cantar. En la fiesta, el no podía mirarle, sentía un pánico raso, creía parecería torpe en cualquiera de sus acciones, y ahora era el turno de ella, hablaba y hablaba de su locura, de su creatividad desordenada, de cómo diariamente se sentía extranjera en el suelo, amaba las alturas, ser la victima del cielo, besando sus destellos.

Esa noche debía regresar temprano, no quería irse, aunque ella ni siquiera se acercase a preguntarle si quería que llenase la copa, más vino, y el bebía esperando que un impulso acabara con el narrador, el tiempo. Tomo un taxi. Intercambiaron números de teléfonos, y el quiso escribirle en su mano una invitación secreta, para verse otra vez, pero sintió vergüenza, así que intento un abrazo epiléptico.

Pasaron dos días, no tenía experiencia en eso del esperar, usualmente en la historia de sus romances con mujeres raras, todo ocurría al instante, con el esplendor de lo inalcanzable con su plenitud en sus labios, pero así como llegaba, así terminaba, violentamente veloz. Con ella quería que fuese distinto, quería ser delicado, tener paciencia, contarle secretos, volverse sonámbulos de lenguas húmedas, invocándose mutuamente.

Le llamo, han quedado, otra fiesta, otra vez de noche, nuevamente amigos, alcohol, y ella ahora se ha mordido el labio inferior, ha sonreído y le ha mirado a los ojos. El quería que la 5 cerveza, quebrara la cerradura, algo le decía que Lucy, también quería un primer beso suicida, vértigo submarino. Y así fue, el le abraza, ella le abraza, todo era púrpura, el era algo enfermizo con los primeros besos, tendía a no recordarles, pero ese beso, fue como el primero de todos, inacabable.

Esa noche el durmió en casa de ella, no paso nada, o al menos lo que debería suceder, en una cama. El quería que la lluvia de meteoritos, la nueva realidad mirándose a los ojos, fuese cuando su sangre, no tuviera vodka, ron, así que le abrazo y se quedó dormido. Se levanto antes, aguanto la respiración para que no despertase, y le vio dormir con la boca abierta, como si fuera un pequeño nido de suspiros, de alfabetos alucinantes de sus vidas pasadas, porque cuando la veía no veía a una sola mujer, veía a todas esas chicas transparentes que con consistencia adquirían color a medida que su pincel improvisaba en el papel, y sus tintes como un relámpago se deslizaban por toda la hoja. Lucy se despertó, se besaron.

El partió a casa, sintiéndose un extraterrestre con las pupilas más dilatadas que nunca, ella a la altura de sus ojos, ella tan efímera con su piel desprendida de la luz.

El debía viajar, debía internarse un mes, en un lugar alejado de todo, su doctor se lo ha recomendado. Lucy no sabía, pero desde hacía meses, sentía un desamparo, una inexplicable ganas de huir, el no sabía de que, el insomnio, las cenizas de pasadas experiencias lo volvían intocable, y el no quería, quería sentirse más vulnerable que nunca, no ser un simple reflejo con ella. Se despidieron, esta vez de día.

Y en el lugar, de reclusión, el vio cosas que había olvidado, cosas de el mismo, que había negado, personas que le habían dañado, mucho, separaciones, y entendió. Se sentía mejor, aunque sabía debía terminar con sus problemas con el alcohol, esa tendencia a refugiarse en la dulzura de un vaso que siempre lo llevaba a disolver problemas, acabar con la distancia, pero ser completamente ajeno a si mismo.

Volvió a casa, prometiéndose no probar ni un solo trago, pero la primera noche, en que vería a Lucy, cosa de amigos, nuevamente tarde, 2 de la mañana, no soportó las sombras, no soportó que Lucy se mostrará tan indiferente. Había vuelto, y el esperaba que ella hubiese sentido ese anhelo por verse, no fue así ella simplemente quería seguir libre, el no sabía bien de que, si tampoco le estaba pidiendo un porvenir embalsamado, quería besarla, quería que le diese fiebre de sólo besarla, no fue así.

Desde ese momento, el se dio cuenta, de que las cosas serían distintas, era extraño, porque se sentía mejor, menos voraz de esa nada que le perseguía, pero ahora ella, no quería, buscaba nuevos umbrales. Un par de veces, le volvió a ver, estaba cada vez más nervioso, y bebía más, y Lucy, se enamoro, en realidad, siempre lo estuvo de ese otro chico que desgarraba canciones. Anthony, miraba desde lejos, era algo triste ver esa escena, por lo poco disimulado que era, por lo decadente de su estado. Ella se fue, le dijo adiós, el no sabe a donde se ha ido. No le quiso preguntar, sabía que si conocía su paradero, algún día llegaría a el, a visitarla, a decir ha sido porque mi vuelo se ha extraviado, y el no quería empeñarse a jugar con su corazón, ella ya no quería jugar más.

Si aceptamos la teoría




El cerebro es incapaz de diferenciar entre una sensación física real de una sensación provocada mentalmente, estoy enamorado entonces de la mujer de mezcalina y sus pezones de fresa, la princesa no existe ya, ha sido traspasada por la lengua con rabia del lobo que la dibujo.

sábado, 31 de octubre de 2009

Sunday morning



Mientras mastica el segundo plato de cereales de chocolate con leche de soya, se toca las mejillas aun húmedas, va al baño, se lava los dientes con su dentrífico blanqueador, escupe la saliva con restos frescos de los besos que la mujer de rojo le ha dado la noche anterior. Es tiempo ya, de dejar de decirme mentiras, se dice, ya no me excita marcar con tiza los territorios donde nos es imposible huir del dolor en marcha, se cubre sus ojeras con base color natural, de nuestras siluetas a la deriva, el rosa de su pintalabios pulula en su labio inferior, después en el superior, ya no buscamos la ebullición del encuentro y la piel ensimismada en susurrarnos esto fue lo que nos prometimos, sus ojos dejan pasar por su costado una línea consistente de lápiz negro. Pero no es así, ensayas con mis manos y el como te tocan, sabes que te persigo, que quiero retenerte, que mi barquito de papel no se ha dado cuenta que tu, sudando por otras, gota a gota, lo ha hundido, sonríe al espejo, se lava la cara con rabia, extrañamente no me ahogo, puedo caminar, las lagrimas sólo me llegan hasta las rodillas y la humedad no apaga aún la luz en el delirio, a veces eso si, tiene un gris estancado, como hoy. Se pone las manos en la cara, simulando unos anteojos, estoy indefensa, esta vez seguiré los pasos entre las nubes, los de la niña que en otoño no tenía la costumbre de obstinarse en enamorar a la tempestad. Toma su bicicleta, el camino más angosto, el que no es conciente del humo, llega a su oficina, el cubículo gris al que ella le agregado pegatinas de casas en árboles, helados de vainilla que charlan con plantas acuáticas. Se oyen gritos, es probable que haya llegado tarde, no mucho, lo suficiente para nadar contra la corriente, la condición sórdida de la chica de Rojo, no tiene nada que ver con las tenues equivocaciones que ella pudiese cometer, Violeta!!!! Violeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeet!!!, una compleja mota gigante azul se instala en su rostro, intenta subliminar el momento, se la snifa, la nube se rompía triste con lluvia, se le corta la lengua al intentar tragársela, llega a retazos, con el cuerpo sumiso, a enfrentarse a la bestia narcisista que tiene por jefe-amante, que necesitas Sofía?, necesito que vuelvas a empezar le dijo, mirándole como si tuviera cara de cenicero, los nuevos mensajes no me gustan para nada, la empresa a la que perteneces “mensajes en botella para amantes pegajosos” no puede darse el lujo de incluir un: En las noches de invierno, es cuando me convierto en tiritas de tu aliento y me balanceo, mientras respiras, cuando cantas, audaz me manchas en tu ventana, yo intento dibujarme en ella, como un puente elevadizo, mis membranas ceden para dar paso, a tu boca cerrada, acariciando a la mía cerrada, estamos en el callejón sin salida, mis sabanas” Ay por favor en donde vives?, pon los pies en la sangre, nuestros clientes, crees que quieren el mensajito?, que va, el lubricante es lo que buscan, les resulta más barato y algo romántico, comprarnos por eso, el mensaje si lo leen, será algo para sus muñequitas de goma, para recitarle a alguna que acechen en las esquinas. Así que vuelve a hacer otros, algo menos engreído, algo de las caricias, de que te quiero y esas boberías flácidas. Vamos Violeta yo sé que tu puedes hacerlo, ah y por cierto, estuve pensando y creo que no deberíamos terminar. Violeta enderezo sus huesos, la espalda recta, se levanto la puntita de sus lentes rosados, mordió su labio inferior, le habría prendido fuego, añorando con una extraña fascinación que se retorciera entre su sucio lubricante y que sus mensajitos, esos perseguidos por sus palpitaciones, se le metieran en la boca, adiós su voz, su arrogante voz, pero de seguro lamería las quemaduras con dulzura, se comería un pedacito de oreja chamuscada. Esta bien, quería hablar contigo al respecto, quiero cambiar de estructura completamente, me he aburrido de escribir lo que escribo, he dejado de creer en ello, tengo el derecho a lo simple, y me lo concederé, así que tranquila, olvídate ya de ese olor, esa peste a amor prematuro. Sofía sonrío y dijo: no tendré yo algo que ver, odiaría ser la que desnudo el poeta, le encontró a su cuerpo
algo de anemia, vicios o crisis, puede que las dos cosas y le convirtió en sapo. Cierra la puerta antes de salir.
Violet, se queda un par de segundos de espaldas, a la oficina. Camina, con los pasos de un condenado a muerte, con los zapatos llenos de nieve con los dedos sumergidos en agua plomiza, perdiendo la puntita del dedo pequeñito. Se sienta sobre su silla, toma sus cosas, sus lápices de colores, los libros, las fotos que tomo con su polaroid de mujeres saludando, de cosas que caben en una mano, de sus dedos dibujados jugando a superhéroes. Deja una nota: desde ahora haré el trabajo en casa, el viernes te entrego la primera ronda de mensajes.

Llega al parque de la estación 6, su lugar favorito, ese árbol gigante tiene el aspecto de un tiranosaurio Rex, con sus manos pequeñas abrazando nidos de pájaros azules, se quita los zapatos, un niño a su derecha juega a que si salta 4000 millones de veces en un mismo sitio, se encontrará algún topo, jugaran a pregunta, respuesta. Una mujer solitaria, le toma por el brazo y le reprende.


El paladar de Violet seco, el nudo de su garganta es un rascacielos sin ventanas, saca su libreta de anotaciones, comienza a escribir: Yo no necesito de la realidad, tachadura, el corazón vació, tachadura, la vi desnuda, de gelatina, arranca la hoja completa, revisa sus textos pasados, nada nuevo, nada nuevo, se pone los cascos, desde su ipod suena a perfect day de Lou Reed, me haría falta un vaso de sangría, o decirle a Lou que hagamos un karaoke y yo desafinada, decirle I am tired, I am weary, I could sleep for a thousand years, a thousand dreams that would awake me, different colors made of tears, por que sabes Lou, Venus in furs, siempre me ha puesto de buen rollo, no a perfect day bastardo!!!, esa no, no hoy, no hoy. Encuentra un pequeño poster publicitario del lubricante, de la ubicación de su sede principal, se dice, 4 años trabajando para el mismo lugar, ese estupido liquido ha sido el culpable de que Sofia se haya convertido, en una imitación inevitable de mi pesadilla tibia, la muchacha adicta a las puestas de sol, y el sexo desesperado, sólo me quiere cuando no hay estrellas en el cielo, cuando me bajo la falda, y apaga la tele. Y cuando la tiene encendida, sólo quiere chicos astronautas, para su gravedad. Es tiempo de hacerle una visita, a esa sede, los accidentes ocurren todos los dias, una pequeña fogata en la oscuridad, y mi princesa ya no deambulará por las noches, buscando rostros que la hagan temblar.

Violet llega a la sede, no es el lugar que se imaginaba, es una casa mediana, de color verde, con una serie de cadenas que bloquean la puerta principal, deben ser las 12 de noche, ella lleva un impermeable, y un pasamontañas, salta la reja, corta las cadenas. Ingresa, al sitio, con su recipiente de kerosene, allí, todo en silencio, revisa las habitaciones, baja al sotano, encuentra la maquinaria que hace posible la creación de su temible enemigo, pero la justicia ha llegado hoy, es su final.
Cuando se dispone a salpicar el piso, las paredes, con las manos abiertas, con el corazón en conmoción, una voz de mujer le dice: que haces aca?, quien eres? Violet se da vuelta, y le dice, soy el justiciero de los amantes perdidos, no interrumpas mi misión, no quiero hacerte daño, vengo a eliminar a un único responsable de que cojee, de que mis sentimientos cojeen, no sé por que todos ahora, les parece tan vital, entenderse en una cama, también lo puedes hacer desde un castillo, desde el agua, me encanta la intimidad, pero cuando es herramienta para fundirse, no para despedirse. Ya sabes, caminar por el lado salvaje de la vida, con los ojos sumergidos en ese beso que ella te da, una adaptación de lo que dice Lou algo así. La otra mujer, tiene pijama, el rostro con particulas de sueño, el cabello claro, tiene un tic, mover la mandíbula levemente de lado a lado, cuando se pone nerviosa, dice: Ayyyyy no sé, siempre me gustó más Janis, Joplin te dice hoy Cry baby!, creo que te hace falta, estas así por Sofia?

Violeta se saca el pasamontañas, Lucy le mira y dice: así que el justiciero, es en realidad una chica, entonces no me equivoco, es por ella. Violeta, reacciona sorprendida, deja el recipiente en el suelo, como sabes?, eso, se supone que Sofia, es de esas mujeres, que nunca pensarían, desarrolla relaciones con humanos. Lucy le dice: que va, ya han llegado más de 3 como tu, intentando culpar a la empresa de lo que les sucede, de lo que Sofia les hace, en realidad una vez estuve con ella, no fue la gran cosa, pero ella confía en mi, y cuidando de noche su reino, estoy. Ella sólo quiere jugar, tienes que entender eso. Violeta:pero no, conmigo no fue asi, si hasta me dice que le han transplantado el corazón. Lucy: Bueno es porque ella siendo todo una rompecorazones, nunca ha tenido uno. Anda, deja de pensar en que puedes cambiarle, ve a casa con las manos limpias, no habras incendiado nada (poco podrías haber hecho, tiene todos los seguros contra incendios) pero llega a casa con el mayor descubrimiento, la sirena es sólo una libélula que destila ausencias, eso siempre enamora. Violet, se sienta en una pequeña silla que esta al lado de la maquina que le agrega grasa al lubricante, dice:es que no lo creo, por que otra vez me pasa?, Lucy: por que exageras tanto, vive las cosas pequeñas, no esperes dormirte y despertar con los nervios reteniendo a cualquiera, se más agil, vive y después preocupate por saber si es o no, la chica que mirabas por la ventana, mientras la lluvia le dibujaba. Es tarde ya, tengo sueño, si quieres puedes dormir conmigo, tengo espacio en la terraza. Ambas suben, Violet se nota algo nerviosa, pero le resulta muy atractiva la guardia Hippie, se acuestan en la cama, Violet le dice que no puede dormir al lado izquierdo, Lucy se cambia de lado por arriba de ella. Lucy le dice buenas noches, Violet suspira, mira al techo, le dice: me vez muy mal, soy muy patética?, por creer en lo que creo. Lucy se da vuelta, le besa la nariz y se rie. Le dice: no lo eres, sólo que tienes que entender que el amor, las relaciones, no dependen siempre de lo que tu quieras, de lo que tu entregas, todos tenemos mundos enteros volviendonos insoportablemente enfermos de un tipo de realidad, que hablando contigo me doy cuenta ni te preocupa. Violet, cierra los ojos, pero la continua escuchando, Lucy la observa, se rie, le da la espalda, Violet abre los ojos, le dice al oído, puedo abrazarte?, puedo dormir así?, Lucy sonrié, y dice sólo abrazarme, nada más. Violet, intenta parecer enojada, pero se rie y continua abrazándole. Lucy se da vuelta, y le dice, duerme, mañana hablaremos, sobre este abrazo, o sobre Jefferson airplane somebody to love me hace alucinar. Violet le dice: mañana, es domingo, podría ser también hablar de los Velvet underground, Nico siempre me pareció una Janis no crees: There's always someone around you who will call.

domingo, 25 de octubre de 2009

Estructura Narrativa día 2




Biografia:


Julieta Triangular despertó una mañana sitiendosé algo melancólica y curiosa, tenía hambre de juguetes inmediatos, de pactos secretos, sus labios se entumecían, usualmente se quedaba dormida sosteniendo violentos silencios navegando entre sus sueños. Desde pequeña siempre tuvo un único cómplice, articulando sus alfabetos de sonidos, sus colores, sus mundos de ventanas comunes, en medio de los ojos, en el espacio que sus miradas gobernaban, contemplaban como el miedo a la oscuridad era vencido por el instante en que sus sentidos con exactitud, insaciables, se satisfacían en su totalidad. Eran parte de un mismo cuerpo, dividido en dos, dos verdades que progresivamente sellaban su destino, imaginario: querían manejar la luz, con nitidez necesitar del crear el aquí y el ahora, con pequeñas nubes. Era su hermano, el domador de pájaros despojados de su niñez, no si sabiaís, pero esos tristes, intolerantes seres, acostumbraban engullirse arco iris enteros, masticando cada parte de color, durante la noche, en su estomago neurosis por todas partes, y al cantar, cuantos hombres saludaban a la mañana, con los calcetines mojados, envueltos en lubricantes siluetas negras, pesados, incomunicados. No somos personas, somos personajes, en un mundo que bostezando sangra, que no tiene memoria del dolor, y con repugnancia abraza irradiaciones que pincelan de resentimiento lo que no pueden acumular entre sus brazos. Es verdad que esto tiene la misión de convertirse en una autobiografía, pero para tener los huesos y la carne lista para el sacrificio, durante este texto en proceso, era necesario una introducción. Nací de un par de muslos que esperaban con ansias acariciar mis pupilas, con su fe, con la imprenta de su realidad, de su alma sorprendiéndose de mis primeros alaridos. Nací producto del disparo certero, rompiendo a pedazos otras cerillas que esperaban encenderse, pero no fue así, casados,llenos de balas delgadas, volvieron memorable el compartir una cama, el latir-resurgir.


Mi nombre es transparente, porque por culpa de Peter Pan, lo disequé y le cambié. Viajé por diversos sitios, porque mi cobardía era profeta, y mi padre en la contraportada de mi historia, llegaba a casa arropado en una nueva sorpresa, nos iremos, lo dejaremos todo, y empezar un nuevo misterio desde otra altura, añadió sería todo muy apresurado, recuerdo que creí era un país cubierto de pinguinos. En dicho lugar, pertenecía a otra envoltura, así que en un camino lejano aprendí, como dos personas, dos chicas de 12 años, te pueden hacer deambular con el cuerpo avergonzado por no retenerles, y en vano llegar a casa a lavarte con cloro, de su olor. En esa época me salió una que otra escama. Nuevamente decidí huir, otra escuela, otros rostros, otras montañas perpetuas, no sé bien si fue el tiempo, pero las cosas comenzaron a volverse de plastilina, y con los dedos, apretando los dientes, las modelaba, reconciliándome con lo que creía era y desesperadamente sentía debía cumplir.


Antes de dejar de observar nebulosas, me permití un año entero dedicando mi euforia, a una artillería absorbente de libros de anatomía e histológia, era una balada en la que nos les era necesario mis días observando como los pulmones, se me llenaban de gramos y gramos, flujos y reflujos, de mis palabras animando la intención, de un nuevo discurso, así que abandone la facultad.


Regrese, a mi hogar, sin ningún papel, y con un sentido critico levitando, en nuevas dimensiones, descubrí que tenía una certeza, y me matricule, lavándome la cara antes, en el cine sin recetas. Actualmente las burbujas no me provocan mareo, e intento desde el centro diafragmático, el plexo solar, el centro del corazón, tener la voluntad de inventar mi Thriller Sicológico, el que más me gusta, en el que impuramente hundo mis huellas.

domingo, 18 de octubre de 2009

Unwritten


El paracaidista insoportable, estrangulado con los gritos de esa niña en la creía sin detenerse, en la que deshacía sus canciones cercanas, su espera solitaria, se aproximo al cielo que ella sostenía, y exhibiendo la cuerda en su cuello, le pidió que le esperase. Ella esmerándose por resultar valiente, le ha dicho que su ventana, alberga estrellas multibiligues, ellas especialmente inmensas, de agua, solo otorgan veladas remotas, es asi de sencillo, repentinamente, experimentar el eco, de nuestras miradas, sin decir nada, no debemos ni siquiera conocernos, los momentos han de desvanecerse, las caricias albergar las ruinas de un aire que mezclo pulgadas de piel, rugosos desnudos cuerpos en camara lenta. Pero y si yo queria que se hiciese realidad, por que nos decepcionamos tanto, cuando nuestros pulsos abandonaron los viajes, y estuvimos cerca, los pliegues ambiciosos en las habitaciones extrañas, se quedan mudos, persiguen inadvertidos maneras de inclinarse e herirse. El humo de los besos, la distancia, encima de cada uno de ellos, creo que la contaminacion acude en su ayuda, amputado el deseo de saber quien realmente somos, a través de las emociones perdidas, quiero apartarme, con cierta violencia, por que tengo la manía de recomponer cada desilusión, tu la inesperada, la que aun creo, debo encontrar, en otra estación. El suspense de la aproximación, cuando el horror es rehén de que ahora nuestra orquesta la dirigimos nosotras, y no el poco tiempo, las autopistas clausuradas.

jueves, 8 de octubre de 2009

Halo en el polo sur




Tenía visión aguda, vivía en la copa de los árboles,sus cabellos comenzaban a echar raíces sobre la almohada. Compartía su existencia con las mariposas que incubaba bajo su lengua. Era una criatura que se alimentaba de fresas y de vez en cuando de sus lágrimas lácteas. Tomando nota de sus sueños, escribía partituras como calendario, las estaciones, contaba los días, alguna presa?


[Desde lejos...............cuando nada se sostiene

Yo.......................................................................................desde la altura

observándote..

a

ti


cuando

no puedo percibir


cuando no conozco nuestros eclipses


NI PENETRO MIS FIBRAS CON TELESCOPIOS


: es cuando en mis parpados, en unos 4 segundos

resucita mi apetitoooooooooo por los sentimientos y sus grietas


su apariencia áspera como resorte en mi columna. Desde pequeño, he esperado lo imposible, con un corazón, la tercera parte del tamaño del corazón humano]


Se cree quiso, cazar a una mortal. Que le contase un secreto, un beso de buenas noches. No muerdas más de lo que puedes. Besos. Suturas. Besos. La danza de la muerte, de un depredador asustado.


Y pensar que nosotros le hemos creado, inspeccionaba con nuestros ojos, tan sólo vimos un destello cromático,confundimos su aliento y le obligamos a ser consciente: como esclavo. A cargar con nuestros mundos de origami, con su morfología desierta e inmune, sobre sus hombros. Ya no es semejante a nosotros, ha crecido. Abandonó a su presa, con los dientes como tijeras desgarró su sombra, se empapo, con mucha luz, quería demostrarse, también podía amar. Y rozó la piel, de otro animal blanco. Se hacía de noche, intento recordar que fue lo que pasó, se tumbaron en el pasto, incineraron sus cuerpos. El tacto, la sed. Aunque fuese sólo un momento, ella le dijo: hoy quiero llorar contigo-no respondas nada.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Relojes de cuarzo



Eso es todo, lo sabes bien, las tonalidades, las formas, el devenir se han deformado. Ya tu dolor infantil, me resulta idéntico, a esos otros que recogí, fijando a mi retina trucos, para placeres incompatibles. No tengo excusas, estoy aburrida, me aburres. Ya deja de encarnizarte con mis labios y sus canciones pululando vacías, de intentar hacerte sangrar con tu húmedo y breve presentimiento de que mi especialidad, es quererte, porque al final eso es lo único que te importa. Sientes que te debo algo, por tu mirada punzante, imposible de suprimir, pero no es así, frecuentemente me pasa, esto, del retorcerme en nuevos olores y después orgullosa, un poco asqueada, salir ilesa de la fantasía impaciente, que ayude a crear, era novedad, algo que contar, nada grave. Ahora por favor apártate, o necesitas de una ultima estocada, te beso en la boca?, te abrazo? O Flotemos en espuma blanca, caminemos como fantasmas imitando los bruscos movimientos de los que se acercan y juegan a conocerse.



Mmm Bueno debo irme, N me espera, y es que, como ya debes de saber, con ella si no finjo. Las cenizas de nuestros roces, nos alimentan con vino hasta el hastío.



Mientras tanto yo cerraba los ojos, y encendía mi radio transistor, sonaba una canción con indolencia: Jamás, me volverá a pasar.


domingo, 20 de septiembre de 2009

Sigue al velero


Ya nada es como antes, se ha extraviado, la verguenza le impide regresar, atender el pergamino donde caprichosamente,han dibujado el lugar del tesoro, esa mancha negra, que espera al pirata amortajado. Desnuda con la memoria roída, ya no recuerda hacía donde iba. Si en la boca almacenaba el graznido de un carruaje de luciernágas y sus hilos de colores, enseguida cree que es sólo un malestar, maniobra al desconocer, sabores que rechaza. Y si escucha el rumor de su pecho: palabras con pieles de agua y plumaje de vitrales, desea estar en otra parte. Le dicen huye, la arena te comienza a asfixiar, es temporada en donde cuajaran tus besos, y con los dientes te arrastraras hacía otro nombre de carne, y otro camarada asustado, escurriéndose en tu entrepierna, para que creas halagan tu falta de conocimiento, en las estrategias saladas, de la profundidad de a dos.


Y el pirata se pasea todas las noches, derritiendo el testimonio de la luna, en sus zapatos. Busca, olvida, se lleva sus ilusiones goteando a otra ventana, toca el vidrio, adora a la sombra que se apreta contra su cuerpo, y amanece raspado, con las mejillas frias. A ella se le olvidan los modales, y le vuelve a engañar, su cuello abierto deseable, exhibe como pared llena de un musgo rojo, los besos que la asustan. Pero el pirata, aun no se ha endurecido y es incapaz de zurcir con sangre, las relaciones que mantiene con el aire.


Esta tan solo, no deja de tocar las puertas, todas las puertas, para intentar llegar a su hogar, a su tesoro, dicen, en la cajita con ese brillo intenso, se encuentra la armadura para su corazón, y es que hasta ahora, incluso las hojas de los árboles al caer, con su tinta indeleble, le dejan más de un rasguño y por cada pulgada abierta, vocífera su anhelo, de que con un beso, como un velo, le consuelen las verdades que ignora.



viernes, 11 de septiembre de 2009

Redondas por abajo y puntiagudas por arriba




Día de tormenta, tengo la excusa de acercarme a ti, soy egoísta, date prisa, nos encontramos cara a cara, boca-silencio-méteme la lengua, virgen invernal, en nuestro acuario comunitario. Algún dolor preguntas?, se oían disparos-flotan frutos primitivos de agua y sal, en mi pecho. Me prometes, volveremos a vernos, fluctuante-con las pupilas abiertas, y yo exagero, comienzo a beberte, a dejarte blanca, tus vórtices efímeros se funden, se retuercen en mi ombligo, en mis parpados-aletas, somos recipientes de besos azules, como errantes fármacos anestésicos, para una agonizante anatomía de especies en extinción. Estoy bien, continúa, acumulas tu saliva y la dejas escapar despacio, en el espacio intercostal donde –el nosotros- palpitó y se hizo negro, cada vez más negro, profundo, ceniza crepuscular antes de que lleguen los oscuros caballitos de mar a entrenarnos en su velocidad. Transcurrimos pulsándonos ocasionalmente, nuestros cuerpos castigados por flechas de nieve. Y yo me enamoro de tu sangre y su escarcha. Temperaturas muy bajas, agujas, laminas, granos de hielo, las moléculas y sus sonidos reversibles, contra un vidrio, el cielo se comienza a derretir, este invierno me he vuelto a enamorar de la lluvia y lo incierto.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Del latín monstrum


Me levante, insubordinarme con las sábanas, con aquella extraña noche y su aroma apacible. Y con frió, descalza, escalón, tras escalón, con claridad divise la puerta. Secretamente las sensaciones se colgaban desde afuera, se imponían a la pereza, al razonamiento, al continuar intentando ocultarme, en mi cama, protegida del caer al suelo. Evidenciando el que fui seducida por una pesadilla, por la inmensidad desquiciada, y eso que había rezado, más de 3 veces, para que mi mente buscara la luz en la noche, se acercara lo suficiente a mi corazón, y juntos intensos, como fósforos en una pelea entrecortada de oxígeno, se quedaran dormidos, abrazados, creciendo su llamita.

Eran las 5 de la mañana, camine, el viento ladeaba mis pestañas, mientras mis pies reconocían la voluntad de mi cuerpo, untándose de viejas parpadeantes luces de farol. Y la gente, llena de humo y alcohol, ni se percataban de mi presencia, de mi lugar en su ciudad perdida. Entonces ocurrió, te vi, venias sacudiéndote, vomitaste sonriente al lado de tu compañero, y reconociéndome supongo, de la noche anterior, te acercaste sujetándome del cuello.

Hablamos, algo, nada para la posteridad, tu con tus acostumbrados asuntos con el alcohol, yo con mis ojeras, con el sueño sucio, debajo de esa luz opaca. Te he dicho, que nos fuéramos a casa, pero te pusiste a gritar, a besar al que te protegía esta nueva noche. Me dio la impresión de que a pesar de que continuara, no ibas a hacerme caso. Es duro, la costumbre, ha conseguido que ahora incluso, te haya rogado. Hoy salì a buscarte, te extrañaba. En realidad, que voy a hacer sin mi pequeño monstruo doméstico, que vive debajo de mi cama, debajo de mis lagrimas, debajo de mi piel. Que voy a hacer, sin mi monstruito de papel, que no me juzga por no ser un príncipe, que lo sujeta como un trasbordador y lo lleva a un mar con sus sueños recién lavados. Me quieres, a tu manera, sin compromiso y cotidianidad, claro. No lo sé, creo que me vendría bien, otro de tres cabezas, pero a tiempo completo, a uno, al que le pueda contar como torturo a los latidos, con violentas minuciosas mentiras, para que me quieras. Creo que hacíamos un bonito contraste, la eterna miedosa envuelta con 200 voltios plateados, para evitar que alguna princesa, descansara en mi cama. Y tu el centellante valiente depredador. Llamativa presentación, no crees?

Bueno al menos dile, a tu nuevo dueño, que mi cama esta disponible, que acepto, los chirridos, las arrugas, que lance fuego, que escupa paja, pero que no encienda la luz y me bese, y que yo crea al menos, que no quiere, hoy asustar, ni morder, a otra confiada, que lo invita a su casa.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Para iniciados


Como quiero enamorarme de ti, he decidido matricularme a ese nuevo taller de las mañanas, ese club de solitarios anónimos disecándose, con sus clases exigentes sobre como aprender a amar. La tarjetita de su ubicación aislada, me la ha pasado Javier, asegurándome que no se ha inventado nada, se ha graduado y a los tres días conquistado, sin la necesidad de su discurso confuso pasado de moda, a Marta, esa chica que lo tenia tan miserable, adoptando un cuerpo adolorido de tantos combates con el viento, abatido por la curiosidad que le provocaba los besos que quemaban a ese torpe, que la visitaba constantemente y hasta le tomaba la mano en publico. Ahora están juntos y creo que se exhiben demasiado, que viven ocupados haciéndose confesiones nocturnas, volviéndose virtuosos en las nociones de la aproximación, la sorpresa, el estrépito del sentir una compañía que se te clava en las costillas. Comienzan a parecerse y a ser insoportablemente honestos.

Pero, aunque sabes que no me interesa ese fatigado romance de otros. Esta vez si quiero, entender un poquito que se debe hacer, para estar a tu lado. Y que me atreva, y que tu te atrevas, y nos martillemos los sentidos de inolvidables turbias formas de anhelarnos, dilatando el principio, cuando el asombro no deja de surgir debajo de un beso, del nuevo sonido que adquieres cuando nos hacemos miniatura en la cama.

La primera clase es idioma extranjero, el profesor es pequeñito y tiene un tic, algo melancólico, suspira rezagado, cuando nos enseña a decir lo indecible, con signos, como: si te ríes y abruptamente cambias de estado de animo, es porque quieres que te abrace, que sepa que tu sentimiento esta edificándose y necesita de otra mano, para construir el balcón, donde nos veremos, correr desnudos. Y si me dices, que no sabes, es porque eres testigo de tu sabiduría, ya lo sabes de antemano, pero quieres que lo adivine, que te lo diga, y al decírtelo misteriosamente, creerás que yo fui la de la idea, te sentirás, menos vulnerable.

Nos ha dicho, que para mejorar la dicción, lo principal es considerar hacer de tu boca, un nido de pájaros, que aun no han aprendido a volar. Sin tomárselo a la ligera, recordar invitar a lo que están a gusto extraviándose, creciendo en primavera, observando el mismo arbolito donde lo espera su eterna novia, la noche. Ella extrañándose, de nuevos pasajeros que la emocionan, dándose un primer beso, un primer momento dándose el gusto de tomar la temperatura de sus mundos. En esa clase, un sobresaliente!

En diseño de momentos perfectos, me sorprendí aprendiendo que también lo es, el quedarnos atravesando una calle, sin decirnos palabra alguna, buscando el parquecito en donde nos gusta sentarnos, y hablar del nuevo disco de Evid Wad y entonamos con cuidado, la primera canción.

En colores trágicos, me dio cólera, cuando la profesora, me dijo, no es recomendable teñirme de azul impermeable, antes de nuestras citas, debo ir de blanco, dispuesta a absorber las nuevas tonalidades, contigo oscilante.

Me falta la última clase, paciencia interminable, no llamarte, no repetir tu nombre 4500 millones de veces al día, paciencia para esperarte, a que te aburras, o que salgas rebosante a otra excursión. Que esa muchacha ya no te resulte un buen regalo a tus caprichosos experimentos con la soledad.

En clase de dignidad antes de dormirse, debo mejorar, aun continuo con mi tormentosa elocuencia, precipitada.

Me faltan 2 mañanas para terminar, entre tanto puedo decirte, que he dejado para el final, análisis de riesgos, en el laboratorio se somete a diversos ácidos, esto que siento por ti, vamos a ver si pasa la prueba, de ser adulterada, repruebo el curso, pues nada tengo que hacer, contra mi propio ego jugando a interrumpir tus múltiples vidas.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Rue descartes


Hoy me crucé contigo, en esa calle donde nos solíamos encontrar, llevabas esa sonrisa triste que engañaba a todos los que osaban quererte, incompatibles a tu locura. No me reconociste, al menos eso creo yo, te detuviste un segundo, me miraste y continuaste con el paso artificial. Quise saludarte, pero preferí esquivarte, después de finalizar en el subsuelo, de desangrarnos juntas en un ritual de respiraciones agrias, de degradarnos a una realidad nada tangible, era preferible ignorarte. Dejar de contemplar lo que alguna vez fuimos, nosotros torciendo nuestros sueños, demasiado delicados.

Aun sigues tan bonita, tan llena de ese sufrimiento oculto, de esa culpa terciopelo, buscando la perfección, la que me ahogaba y hacia mi mundo crujir para descender contigo a tu inmóvil amor simulado. A veces te extraño, otras veces simplemente no tiene caso hacerlo, me siento ridícula y comienzo a besar a otras niñas jugando con sus aguijones y mis nubes de sangre, a punto de estallar. Todo esto claro, sin mirarles a los ojos.

Ya han pasado 3 años y la tortuosa sospecha continua, sigo buscándote en otras, implicándome a realizarles una autopsia y dejar afuera el maleficio que tienen sus entrañas reblandecidas: no sobrevives, en ellas.

A la última incluso, sabes, le he pedido que me diga al oído: anda Julieta, acompáñame a clavarnos alfileres de azúcar en el corazón, a arrancarle al cielo sus estrellas, y hacernos almohadas que no almacenen polvo. Obviamente, no lo ha dicho. Quiero que se despidan, de mi sobretodo, les obligo a hacerlo, a que me digan algo, algo, antes de irse.

Oh M!, debes abandonarme, aun no se lo que quiero, pero debes terminar de ultrajarme por placer, con todas esas que aun no nacen pero desde ya golpean a mi puerta, histéricas, enfermas de ti, embriagadas, y no sucede nada.

Soy distraída, es posible que ni siquiera hayas sido tu, ya olvide tu ultima mutación, aun sigues teniendo ese par de alas, esa voz de sirena?

Lo visible


Deseo que te toques pensando en mí, haz dicho. Esperando un desenlace, y como acostumbras ser convincente con tus juegos intrusos, me incline, mientras tus labios y su cigarrillo amordazado pronunciaban la siguiente instrucción. Insistiendo en que debía alcanzar a desnudarte, hacerte gemir, a respirar una dolorosa nota, un lenguaje abstracto, en que sin tocarte, hiciera justicia, al dulcísimo sabor, que nuestra memoria escribía, cuando nos acariciábamos en el suelo, elogiábamos nuestros desvaríos, nos desgarrábamos simultáneos a una oscuridad carnicera.

Debo decir que al empezar intercale pensamientos, rostros afiebrados de mujeres, escenas inocentes, algunas mentiras, ojos azules, resistencia al amor, brevedad, ambos sexos, algunos de mi edad, le danzaban a mi oído palabras enteras, rompiendo definitivamente lo creativo del detenerse y lamer los cortes tibios, sin remordimientos, con la boca sucia de alcohol, conmoviendo a mi cerebro de lo evidente de su vanidad al desabrocharme las promesas, despacio, completamente, usando los dedos, sus obsesiones, las noches de invierno con la música interrumpida. La atención sudorosa en los detalles nuevos.

Continuo con los ojos cerrados, te acercas, comienzas a oler mi rostro, mi cuello, mi cintura, y me horroriza pensar que huelo a miedos y quiero tu consuelo. Quiero tu velocidad, a tus demonios satisfechos sin medir las consecuencias, cuando me zumban, disimulando que no sientes, con tu boca temblorosa.

Acuéstate a mi lado, ya hemos terminado, ya te has apoderado de mis nebulosas, de mi deseo de poseerte sin conocerte, de mis carencias. Ahora dame un beso de buenas noches, que es mi turno. Quiero verte dormir, sin antifaces.

lunes, 31 de agosto de 2009

fenómeno de ventosa


Le han roto el corazón, dijo parpadeando el jefe con su casco rojo sumido en la penumbra. Hemos estudiado el caso y aunque desconfiábamos perplejos de este resultado, cuando acercas tus yemas, e introduces tu índice derecho en la superficie áspera, esta la que la impresión de haber sido picada por una avispa con furia, los contornos se erizan, y el paciente pierde por completo la compostura, sin duda alguna experimenta un trecho difícil. Cobra un aire infantil, cada siete segundos presenta dificultades al respirar, y empieza a oler como si evocara a la fatiga, a las nostalgias encapsuladas y sus motas de aire. Cuando apagas la luz, es como si se hubiera rociado por sonrisas de agua, se mueve y suda, suda, recuerda y llora, como despidiéndose de sentimientos, pequeñas olas de miel, buceadoras inevitables, de sus palpitaciones como inmersiones.


Que se hace en esta situación, pregunte?

Dando crédito a la veracidad de su respuesta, con mi libro de tupidas anotaciones azules.

Sacrificarlo para evitar el contagio? O estimularlo para que considere el prescindir de esa invitación silenciosa: la que realiza ese otro corazón arremolinado que regresa y su lengua, que permanece callada, pero entusiasta humedece el bosquecillo de nuestro paciente y su corazón depredador, rama por rama, mece los frutos, y las raíces comienzan a salir por sus ojos.

Ninguna de las dos soluciones es la correcta, dijo con aspecto severo el jefe. Con vergüenza agache la cabeza. El se acerco y me hizo palpar las partes enrojecidas, dispersas en la mesa de operaciones.


Lo importante en este momento, es identificar de que manera se ha roto, como puedes ver, ahora pareciese que viésemos 2 islas, pero debes entender que no es así, a su alrededor flotan millones de minúsculas delgadas piececillas, es a esas las que debemos intentar encajar. El secreto es eliminar las piedras, bajo la sangre parecen ser partes del corazón, pero son diez veces menos resplandecientes, inútiles, tempranas, no reaccionan ante el fuego, y se deshacen al contacto, como el algodón de azúcar. Sostén cada parte en tu mano y ve armando cada latido, sin interrumpir la silueta, debe continuar roto, pero sus dos partes enorgullecerse por tener un destello singular, metálico. Así lo hice, siguiente paso, sacrificar la figura que se ruboriza y no brillaba y engulléndola, desperté cubierta de algas, sobre la orilla, abrazando una cajita de madera, al abrirla: el manual que me llevaba a ti, completamente mojado, lleno de hongos, en algún lugar, donde se podía gritar al mar, ya no me acordaba ni de cómo te llamabas.

viernes, 28 de agosto de 2009

Hoy y los siguientes 17días


Un buen amigo me dijo, haz que este viaje te lave los temblores, te vuelva extraño. Debes poner los pies en la tierra.


Me reí, insistí en desfigurar mi soledad y tome el primer avión en dirección a ti. Porque los objetos inofensivos, las personas impregnadas de transiciones, lo único que hacían era aletear, aumentar el hambre de la forma que aullaba, tú, tú, imposible, con los pulmones abiertos estremeciendo mi insomnio. Repitiendo el ritmo ronco de mis pesadillas auténticas.

Y pensaba, y me rodeaba de instantes en los que creía te descubriría, jugaba a inventarme tu voz, a tocarla, a que mi cuerpo corrigiera sus heridas centímetro a centímetro,con la espera. Que tonta he sido, incendio a mis fantasías, a tantos deje atrás, con violencia me obligue a creer que acariciándote comprobaría que esta vez, si podía querer, que era algo cierto, y el vértigo no me irritaba, acá me vez, salte, aunque siempre le tuve miedo a las alturas, salte. Para perseguir con muletas el recuerdo que tenía mi lengua de tu sangre ruidosa, de tu olor moteado.


Está sucediendo, estoy creciendo, se que nada tienes tú que ver en esta historia, que si ahora me duelen estas sensaciones, estas que corroen, rigurosas, eufóricas extinguen todos los deseos, espantan a las ilusiones detenidas. Soy yo la única responsable.

Bésala, estrangúlense a besos. Así me lleno de nauseas y vomito todas esas imágenes que no florecen. Esas alegrías contenidas: hoy te veré, te veré de nuevo. Quiero que llueva, porque esta vez, no tengo ganas de llorar, no quiero hacerlo.

domingo, 23 de agosto de 2009

Well, This, Is Strange


Ella esta esperando mojarse bajo la ducha, gira la llave, toca el agua, aguanta la respiración, un pequeño segundo, espera a que este algo tibia, a que su piel le tenga confianza, a que deje su estampa. Y con la cabeza inclinada, sentada en el rinconcito donde el jabón no la hace resbalar, con la mirada impasible, se abraza las piernas, se deja lavar la parte trasera de su espíritu, la hostilidad del no entenderse, debe limpiar el inodoro de sus sueños, ella misma. Lo torpe que le ha resultado el aceptarse, el quererse, quererse mucho, y arrebatarse otro día siendo capaz de que su cuerpo, lo esconda todo. Ella espera, terminar con su intranquilidad, como cuando era niña y se olvidaba de sus tristezas jugando horas y horas, a entre lágrimas, en una angosta calle, saltar sobre los charquitos de fango y escupitajos, de la belleza un poco confusa: de su reflejo en el agua. Y el fondo se movía, y ella saltaba y se aplastaba, se mojaba. Sus calcetines húmedos, sucios, y sus zapatos hacían el amor con su otra boca, la que se dibujaba en el suelo. Burbujeaban sus ojos, y nuevamente, rehusándose a terminar, saltaba en el siguiente, hasta completar de intercambiar recuerdos, con su espejo rabioso de combate, de raíces que se abrían en los poros del agua.

Una vez me contaron la historia del nacimiento de una laguna, en cuyo fondo se encontraban los más bonitos y oscuros tesoros. Decían que se había formado, al caer un meteorito, se había estrellado, y el granizo, las nubes, le habían hecho el favor de secarlo con tiempo y gotas, lo habían apagado, lo habían ahogado. Supongo que todos esos pozos, esos pequeños círculos llenos de aliento liquido, para esa niña, constituían una sensible venganza, hacia todos esos adultos que la amenazaban con crecer siendo la mujer ideal, la inútil sumergida en una vida de halagos, de rostros heridos rozando su sexo, encarnándose como moscas a los dolores que dejaba, el espanto de la transformación, los senos creciendo, las caderas preparándose para albergar indicios. Y no, ya no puedes jugar desnuda con tu hermanito. La niña, intentaba no escucharlos, trepaba el árbol y en la copa de este, en su casita, sin muñecas, se decía que le habría gustado tener el pelo verde, odiaba los gatos, quería inventar algo, aún no sabía que, pero que pudiera hacerla respirar, bajo el agua, e hiciera mucho ruido. Quería un nuevo techo, para su hogar, algo como un celofán color sangre y colgarle algo, laminillas de caballos o peces. El tener un refugio, el cual decorar, triturar, probar, le concedía una dicha imperturbable. Pero el árbol, se ha talado, la casita arrastrada por el viento, y ella ahora, esperando que su compañera de piso, no viniera a tocar la puerta, a interrumpir su charla, con ella-niña, la que olvida, la que no se quedaba dormida deseando tanto, y estrechaba su cuerpo contra el muñequito que si le apretabas el ombligo cantaba.

La mujer no es adulta, ni es niña, esta en la estación donde eres cualquier cosa, pero ansias una determinada altura, midiéndote con el cielo. Multiplicidad de vidas, amantes inquietos, escapar corriendo.

Ella se ha terminado de duchar, no puede decirse que haya cambiado mucho, puede que huela mejor, lo que si, es que al menos, ya no se mueve tanto por ese sadismo inextinguible, por la pregunta enferma:

Cuanto tiempo más, estarás conmigo? Iras a dejarme? Te aburrirás?

Preguntas, que me niego a hacerte, por denotar necesidad, y parecer encantada.

Mmmm

Le dejaré a la niña, jugar a la gallina ciega y si ha de chocar, que se reviente todos los huesos, que se corte, que se haga moretones del tamaño de tus ojos, que se deje tejer las manos a tu pecho, que su cerebro abierto sea comida para ayudar a las respuestas de tu examen del martes. Porque la mujer se asusta más que la niña, de los primeros pasos, de que los actos solitarios se puedan realizar ahora con otra terrorista sónica, otra suicida marciana, de que me puedo acomodar entre tus piernas y probar que el muñequito que cantaba, ahora es una saltarina mujer, que si te toca, si incursiona en tu ombligo, o lo que quiera, te hace cantar, pero de esa manera, en la que deliras, y te descuidas.

martes, 18 de agosto de 2009

caos y crimen


No sabes quien soy, no sé quien eres?
Nos movemos en el dormitorio defendiendo, la costumbre del dolernos para que nuestros sueños encajen. Me aprietas y ruges, como un poeta que se ha atragantado con el fragmento de una canción. Esta noche, no te quiero seguir interrogando, no quiero tener ese aspecto insistente que te asusta.

Pero es que las mujeres en esta cama, usualmente se impregnan de un olor cubierto a jabón, a derrota, es como si presionando sus pezones, su farsa de sal se descubriera y nos quedamos haciendo ensayos en vano para un ansioso éxtasis. Demostrándonos que somos títeres sin fuerza para desnudarnos. Observar nuestras manchas dulces y pedirnos el favor de continuar, desaprobarnos por completo, al final. Y que nos duela la cabeza, agitados, las ilusiones de reserva examinando a la lluvia allá afuera, aumentando el margen de nuestro pacto de animales a la madrugada.

Y si soy una de esas mujeres? Y si lo que desprecio de ellas, es a lo que me someto? por la mirada borrosa, por ellas, las aterradoras muchachas absortas en la extensión de su propio placer cuando se tocan. Las que me miran, cuando ya están rotas. No me molesto en preguntarles, de donde vienes?. Apasionadamente les lamo las heridas en sus costillas. Me seducen esas llagas que empiezan a olvidar a los que llegaron adelantados y recorrieron lo que aún era cierto en ellas.

Y si tú también eres así? Y si eres una hoja de papel y te escondes aquí de noche? Para que la plegaría del viento no te arroje a formar parte de un decorado, de papel tapiz, donde una mujer se asfixia acompañada de un fumador que la penetra, cada vez que se siente culpable.

Se que nunca llegaras a ser ese tipo de mujer, así que no tengas reparo a darle volumen a tu angustia, a marearte, a mentirte, a despertar con la garganta llena de libélulas calidas que te hagan olvidar las palabras.

Hoy, esta noche, al observarte sin mayor evidencia, me he dado cuenta que lo que más me gusta de ti, es que sabes lo peligrosa que resultas a esos excesivos normales polvorientos, a mi propia normalidad, a las sombras que me lloraban. Mi obligación es tener cada vez más fe en ti, porque lo justo es enamorarse de las anti-heroínas.

domingo, 16 de agosto de 2009

Temporadas. Habitaciones separadas. Cada instante.

Conversaciones con el ordenador, falsas preguntas, líneas, más líneas, porque quiero romperme la memoria, hacer paquetes en la penumbra con los recuerdos y encenderlos. Volverme indiferente. Sintiéndome cada vez màs asustada de mi propia velocidad. Sodomizar a los sentimientos, someterlos a las más fascinantes torturas con agua ras, con la mano ligera, encontrando los detalles donde la soledad tiene ese agujero indefinido, donde tu voz se intensifica, tus pupilas hambrientas mastican mis inflexiones, mi ser desintegrado, lo que me importa, a lo que derivo.

Caminar con los pasos atados, un suelo desierto, con la garganta llena de ausencias, de alcohol, de vértigo, de criaturas no nacidas informándome, que es bastante difícil, continuar así. La sangre la ha comprado otra. Encolerizado el cuerpo, ya no reacciona. El llanto de azufre, las articulaciones abiertas, ridículas, prolongando la distancia que adormece.

En una torre de marfil, acompañada de mis constantes guardias, juego a observar, el cemento, el aceite en los dedos, nada especial. Una próxima impotencia. Soy tu nuevo fantasma? Porque no me respondes? Déjame inmolarme con cristales, por el dolor, por la lucidez, para vencer a esas lejisimas sensaciones en eco. Para guarecerme dentro de mí propio incendio.

A veces creo que serias capaz de ahogarnos en la mitad de un beso, con esa boca tuya y su estruendo al pronunciar mi nombre, como título cotidiano, de un personaje que se extingue.

Debo fingir? que debo decir? forzarme al contacto? aún sientes ganas de acariciar mis infiernos? de morder mi laberinto?

Respiro en tu nuca, te tengo en cama, pero no se que hacer, terminan los mapas, pero me pierdo. Acelero las reacciones, sòlo quiero que termine, sin dejarme inválida, alejada de nuevas fantasías, enormes verbos sin rostro.

No nos necesitamos, pero solo déjame quedarme otra hora abrazada a ti. Déjame abrir los cajones de tu habitación blanca y dejar escapar a todas esas canciones, a tus tristezas, a las escaleras que me llevan a tu olor enrojecido.

Quien eres, quien te crees que eres, para mirarme así? Quisiera gritar!!!!!!

Estoy amputando una a una, las ofrendas sin ningún mensaje, el tacto reluciente, la saliva agria en los baños, decenas de ellos, donde creí, las dimensiones ingenuas descubrían un compañero, recién salido del laboratorio de las ilusiones (como filo de un cuchillo)

Debo esperarte? Porque ha cambiado la pregunta? Es grave, antes me decía convulsiva, busca, busca. La tarea insaciable. Nada pasa.

Ahora espero? A que? A una nueva cita? A que me digas:

Has encontrado las piezas pequeñas del rompecabezas, ahora tiene un rostro. No estoy segura por donde empezar, Mmm, Mmm jugamos juntas?

jueves, 6 de agosto de 2009

U.r


Hoy te regalo, tres guirnaldas a tu corona.
Buscando siete respuestas, el sentido, el secreto, la formula abandonada,
la imagen del ser que a la distancia,


se aparece en el ardor de mis sueños.

El de cuerpo escalonado, naturalezas ascendiendo.
El que traspasa el entumecimiento doloroso de la luz, cuando se ve de lejos.
El que transplanta el seno materno, a una voluntad de tierra oculta.
El que describe el lapso inmune, donde somos, sin murallas, sin alfabetos, sin alertas, sin fin.

Somos propiedad vulnerable de un experimento de fuego,
Sometidos a la fiebre del ensueño, a la angustia de lo que se une, por una frágil fuerza
de estrellas.

Destructores de lo exacto, de los rayos encarnados a lo infinito.
Somos sensibles almacenando catástrofes de besos.
Somos un mosaico herido, de bordes que se defienden, del ser en la ilusión, del estallido
del movimiento de lo creado.

Por esto y la nave misionera que me transporta, la humedad de la lejanía, me hace rebotar
contra el gran lienzo. Mi primera batalla, mi visita al interior.

Así que, niña nocturna, transfórmame en éter, en piel muerta, en un esquimal que se muere afirmando en su centro, el olor a la primavera. Pero muéstrame, antes de cerrar los ojos, cómo es que los amantes son un nuevo animal amenazante, un ladrón de peces imaginarios, son la torre que enciende el cielo, las frecuencias perdidas de la radio en la playa invisible.

Dicen que es imposible, yo digo, podemos pretender a ser más que una promesa, a ser el espacio, el desierto lleno de caricias, de brisa, de casualidades errantes. Está noche te beso, te beso, aunque las cicatrices, reafirmen el porque aún nada crece de tu boca.

lunes, 3 de agosto de 2009

la esclavitud de los cisnes


La ciudad entreabierta quedaba atrás, centenares de personas se rozaban, se robaban mutuamente el aire, se preparaban para la noche y corriendo inundadas por una extraña invitación a la inmovilidad, se arrojaban contra los cojines roídos, de cada vagón numerado.

En el mío, 5 habitantes, 5 especimenes acuosos, premiados por la certidumbre, por la carencia de una columna silvestre, evolucionando hacía una intención que los dividía.

“En este viaje, la sangre se corta, sin detenerte, debes esperar, sin mostrarte indiferente, debes aceptar el desgarro de tu cuerpo, la reacción de tu boca, de los sentidos malheridos al despojarte de todo lo que te es suficiente”

Dijo mi amigo, el de argumentos en las peores condiciones.

“Recuérdame llevar al menos, algún objeto esférico, algún salmo que me recuerde aquello en lo que creía, una necesaria maquina de metal que afirme las superficies que me perforaban, un recipiente que conserve las proporciones de polen que hacen consonancia con mi corazón y no lo desligan de su pulso quebrado. Pero por sobretodas las cosas no dejes que olvide, mi indestructible, compás afinador, el unico capaz de dibujar trayectorias inmutables. Ya sabes que necesito de todos estos objetos, es evidente que sin ellos, ella no me encontrara, y eso me aterra”

Le dije

Nunca he sabido preparar muy bien una maleta antes de partir, así que he comenzado este invierno, abriendo una maleta llena de humo, sin ninguno de los elementos que constituyen mi baúl de defensas. Hace frío. No puedo descuidarme, a mi izquierda y derecha intercambian historias defectuosas, conocimientos delicados. Es increíble el parentesco con esos otros seres, los cisnes del fango, del cuento del piloto, ese que se me de memoria. La esclavitud de los cisnes a sus sonidos, a sus propias luces.

Suenan campanas, el abatimiento cae sobre ellos, mis compañeros de vagón, con una sonrisa centellante, abren sus maletas y sacan espejos, cada uno intenta tocar su reflejo pestilente, ellos mismos se otorgan una compañía segura, una noche donde su lengua sólo toca mojada sus dedos ásperos, sus uñas calientes.

El insomnio llega triunfante, esos cisnes silbantes exponen sus peores hedores, los amantes a mi derecha, abrazados por la cintura cocinándose en sudores, esos eran los carniceros de mi cuento, les borraban a los cisnes sus movimientos, las vibraciones de sus latidos, de cuando se elevaban hasta la transparencia y eran la noche, el día, eran el canto de los pastores de rosas sumergidas.


Los tres restantes, tripulantes, cisnes, en su mundo de estímulos, de recompensas, la mujer con nariz extraña, de vestido corto de puntitos negros, de sonrisa infantil:

Cisne ciego: Buscando siempre, la demostración, la convicción de que su pensamiento estricto, se aplica a cualquiera; no te ates a la lluvia, no pruebes las espinas, nunca te dejes a la intemperie clavar un beso indefenso, nunca profundices en las aguas que lavan tu follaje las que te recuerdan que también puedes cortar pétalos, sangrar, querer.

La mujer, rubia, con una belleza, que me dejaba muda, y sus ojos, de esos que te asustan:

Cisne Instrumento: Esperando, siempre, esperando, a que un abrazo la consuma, a que un pescador de estrellas, y sus cuchillos de hielo, la desfigure y preservándola en una caja de vidrio azucarado, le diga todas las noches, nunca te dejaré, el amor es de cortafuegos, ya mañana tu corazón tendrá otra grieta, otro cumpleaños que pasas siendo mi muñeca, jugando con la inercia”

Y la última, con la mirada inquieta, de pelo rojo, sonriendo como si hubiera hecho algo malo:

Cisne sin rumbo: El más esclavo de todos, a las camas frágiles, a los finales bruscos, repentinos, a las sorpresas teñidas, por un cielo limpio, fijo. A introducir en sus pulmones, elásticas millones de ilusiones, el que siempre vuela, pero nunca se ha dado cuenta que lo hace con una bolsa de plástico cubriendo su cabeza, su fe, sus entrañas, los hilos que tensados provocan su música favorita, y ansioso recorre de prisa, el ruido que choca contra su rostro, mordiéndose los labios, sangra, se precipita, hacia lo que cree es la luz, entonces cae, contándose nuevamente otro plan para tocar el sol, sin quebrarse la nuca, contra el castillo de la princesa, contra la modelada figura de miel, que sostenia el sol de cerámica.

Todos estos cisnes, locutores somnolientos, filtrándose en mi pasado, me hacían volver a sentir a esas mujeres del demasiado tarde. Me comienza a dar nausea, este torbellino de recuerdos deshabitados de muecas cuidadosas, en cualquier momento comenzaré a vomitar ojos brillantes, los de todas ellas, ojos claros en la mayoría de los casos, claustrofóbicos, llenos de experimentadas manías inventadas, ya no quiero morderte mujer de cristal, para sentir que eres real, que me cortas, nunca lo son las mujeres que inhalan las verdades repetidas, los cisnes que arrancan las válvulas en donde se crían las mariposas con amnesia. Salgo de mi vagón, la reverberación de las voces y la sobriedad de sus sueños, del escuchar a esos mismos discursos otra vez, me irrita, y me dirijo hacia esa puerta que llama, parece como si todos la hubieran olvidado por completo, el perfecto escondite, transportando cómodamente, a un pasajero como yo, que hasta ahora esta aprendiendo a darle puntualidad a sus sentimientos, a dejar de insistir en los labios en alquiler, a entender que no sabe amar, porque se a hartado de comer confeti, en humedecer su óptica y creer que todas al amanecer te continúan queriendo.

Abro la puerta, una lámpara azul, el sonido de una cámara fotográfica, el gatillo, el sonido exacto, en donde la imagen queda grabada, una chica de espaldas, sin moverse, ella continua fotografiando, el horizonte, la luna, la maquinaria del cielo.

Le toco su hombro derecho, ella se da vuelta, tiene tres plumas en su mano, es el cisne! Del rocío, al que se le caen las plumas cada temporada al alba, cambiando de color. El que mastica al universo y escupe nubes, el que nunca fue esclavo del parpadeo celeste. Al que solo el piloto reconocería porque una noche corta, el tajo, la herida de la velocidad de sus vuelos, lo llevaría a ese ser incorregible, acróbata de armonías.

El cisne acaba de atravesar la ventana sin el mejor rasguño, el piloto también salta. Se ve a lo lejos, ligeros pero rabiosos destellos.

FIN

Porque siempre he creído en los cuentos con ilustraciones a color, ella abre la ventana, y yo estoy dispuesta a aprender una nueva lengua, a viajar hasta el último lugar inventado, separado del cuerpo, donde las almas son la gasolina del bosque en llamas…


Continuara

jueves, 16 de julio de 2009

ojos de nieve, mañana convaleciente


No he dormido bien, cada vez siento que me abandono a una esperanza cotidiana, a una palabra en llamas, a la que nunca he sido invitada, a la voz del visitante, asistiendo a mis dudas, a mis visiones, a los ármonicos que condicionan nuestros corazones sobre la mesa. Ya nadie puede apartarme de ese camino, es como si tuviera un téstigo permanente, lacerante, del que recuerdo su forma, pero su silueta impasible me hace palidecer como si hubiera muerto hace muchos años y el se hubiese hecho cargo de todas las mentiras, de las costumbres, deletreándose cada estación invernal, con su lengua abierta, manchando de gotitas de sangre, de ilusiones inocentes, a todos aquellos a los que amo.


Y el caminante tan sólo se dedica a perder la fe, en lo que descubrimos juntos,en las horas mudas, donde un pétalo que caía lo era todo. Cada noche, me encuentro con el, desfigurandonos, siempre complices, a la misma hora, y el me cuenta que se cree enamorado, y yo me rio, y me pide que lo toque, pero su piel es sustituida inmediatamente por una capa desigual de pulgas que me saltan, y me susurran enfadadas, abandona tu castillo, pero es que me siento tan a gusto allí, tan protegida de lo que podrias llegar a ser, si me acercara a ti, después del reflejo de luna.

lunes, 6 de julio de 2009

mu


Soy un pequeño trozo de galleta de elefante hecho en china, sin su pata derecha,sin su almohada favorita adicta a los puentes fotografiados con polaroid. Soy un cumulo de sueños con harina, migas, y polvos de hornear,en sabanas, manteles, servilletas porosas, manos frías, baños con jeroglíficos en mayúscula. Te has comido mi pata derecha,te las engullido,ojala no te vayas a ahogar entre tantos pasos a la mitad,tantos saltos a charcos de saliva con arena,tu la hormiguita de galleta, con puntitos de chocolate y alma con suavizante. Aseguras dejar completamente clara la distancia y los espejos de hielo!! Empapándome de espinas flotantes es difícil no aprender de ti,con tus particulares gemidos y remolinos atómicos,transmisores nucleares, dispuestos a materializar a los fantasmas de las galletas con hongos,los que se fugaron entre murmullos musicales, dispuestos a arrullar a la estatua que tanto admiras. La que sufre cambios de temperatura, cuando la lluvia la rosa y se cree llorando. Creo que cortas lo suficiente, solo que aun no te das cuenta. Con este pedazo de cuerpo roto y sicosis,dejame contarte un poco, a que sabía,que volumen era necesario, para que un elefante dejara de consumir tu voz,me creía de mayor tamaño así que exigía,indiferente pedía pedazos enteros y crudos donde zambullir mi cuerpo insatisfecho con la densidad de las nubes de las que me alimentaba,formar maravillosas arquitecturas geométricas, esponjosas, perfectos pliegues y líneas curvas,me dejaba incompleto y dejándome ascender en la gula por el desgarro,observaba como las gotitas de harina mojada de mi pata se iban fundiendo con tu capacidad de comprender que estaba solo y buscaba compañía. Peregrinos a colores, para mi laberinto mental. Usabas cera en tus ojos,sacabas de tu lavadora ,tu pijama anti balas,tu color de labios, color laser nuclear pulverisante,protegiéndonos, de domesticarnos sorbiéndonos la inmadurez. El horno solar aun no nos lanzaba a la búsqueda de otro,y ya queríamos hacernos un mismo silencio.

Pero te diste cuenta antes,y me arrancaste una patita,para que aprendiera a caminar, sin tus muletas,sin seguir siendo tibio acurrucándome en tu seguridad de tierra,a entregarme a mi propia receta,inventarme un tercer ojo,un par de nuevas yemas o un movimiento de jazz agrietando las pieles endurecidas,sintiéndome necesario para mi propia cadena alimenticia. Querías construirme a base de terremotos, a sembrarme flores en la columna cuando seguía desértica, a falta de noches, muchas noches, maldiciendo la textura de la historia que me contaba. Quiero comerme el borde dentado de tu credulidad, en los arboles sonámbulos. Pregúntale a las estrellas si es que acaso no me atrevo,a desgarrar sin desmesura la línea prometida de donde beben los que se vuelven a la noche y le derramansus miedos entre las piernas,entre las sombras de sus voces pasadas.

domingo, 5 de julio de 2009

Puerta de madera con




Estas atenta a la iluminación, a la proximidad fulminante de cada rayo, de cada trozo, de los simulacros sucesivos, de la luz, en nuestros rostros, visitas de los relámpagos, de las corrientes de aire, velas, millones de velas, que le tengo miedo a la oscuridad, ya sabes. Optas sin vacilación, por un piso orientado al sur, organizando previamente cada flor, para que cada hora, retenida en alguna expresión de sus pétalos, los tonos cálidos, maduren. Te provoca un extraño frenesí, que cada mañana, se encienda la memoria, ligera te bañas y cubierta de espuma, juegas desde el balcón a estudiar las nuevas formas de nube, que creas con paciencia, convertido tu aliento, en su columna perfumada, en la intención de delito, y la nubecita cae, por temor al frio, sobre la calvicie, sobre un brazo, cuello, en fin, sobre otro muchacho desconocido. Aquí no hay más monstruos, me dices, levántate ya, pero es que la noche me ocurre, sin elección, a una velocidad, que sin duda me oprime, y cuando amanece ya ni me entero. (Seguía soñando como las nubes, impedían que las sombras de los cuerpos se tocasen, en lo alto de una escalera, dos seres, imaginaban a la lluvia, y se lavaban cada uno, las espaldas, era un sueño muy solemne, también algo trágico, te pediría me lo explicaras, encontrarle algún significado)


Y con los ojos entreabiertos, lo que me murmuras deriva en tu boca, y te miro, y el laberinto de sonetos se recrea, bebiendo de ti, de tu exactitud desatando lazos, de las numerosas tachaduras a tus sueños, de tu cuello, de la mirada inadmisible, de tu orgullo. Esta mañana, decidiste irte a la habitación contigua, yo he decidido incendiar el piso, sus ventanas y puertas, deformaban la luz.

martes, 30 de junio de 2009

por una vez



Y comienzo a correr, conversaciones con los pinceles, con los tarros de pintura derramados, afirmándote siempre en mi piel, quiero verte de nuevo, y los transeúntes atemorizados abandonan sus trajes clásicos, impidiéndome el verte, lo deseo con todos mis miedos, los que tu saboreaste sin saberlo, con todas esas palabras que pegue en las paredes, esos papeles de colores con frases tuyas, como largas cuerdas oceánicas, que se abrían y me sentía sospechosa, con la carne de gallina, de arena, de arcilla modelada, por la atención que prestas a mi mano, renunciando al bajorrelieve y arrullándose al tocar la tuya. Ningún arqueólogo, podría dudar, de que el hallazgo más bonito, fue el ver como reaccionabas por mi gusto a la improvisación.


Que estarás haciendo ahora?, me imagino llena de ojos que te examinan, de personajes ofreciéndote bajo todos sus ángulos, donde quieren estar. Contigo. Y una fuerza desconocida, como un nudo grabado en color, me hace pedirte otra oportunidad, hacer el inventario de esos tesoros submarinos, de las paradojas, del paisaje extraño, del libro raro frágil, de un vaso comunicante, reanudando tus compases, tus parpados en movimiento por otro retrato, derrochando historias. Diciéndote al oído: continúo diseñando la hermosa estatuilla hecha en besos, en incertidumbres, en la línea del horizonte, en tus ojos, comentando los acontecimientos, la gran exposición retrospectiva de tu calor, dispuesto al absoluto silencio. A los barcos de bordes con un solo volumen, sus detalles inquietos, los colores que adoptan las fantasías, las hendiduras de las palabras dispersas.
Bailarina de ballet, he visto a lo largo de la noche, como escuchas los hechos, el juez de instrucción, como la simple reproducción de mi comportamiento, del pronto, de los extranjeros en su mayoría y mi contacto fuera de cuadro; se realiza inmediatamente.

Te sigo preguntando, si, quieres bailar conmigo?, con la mayor seriedad, las actitudes de las voces, las que se alegran de mi desgracia, te acercan a una víspera donde tallada en piedra, soy naturaleza muerta.

Pero, quiero, pretender a la plasticidad del primer bosquejo, bellamente caligrafiado, del temperamento del amanecer y su inquietud por separarse del tiempo e intentar estremecer al poema, dándote un primer beso. El mejor epílogo comulgando con el oleo y la acuarela, porque para mí, eso eres. Varios meses, y tímidas lunas, te escriben en mi mente, en mis confesiones, más peligrosa que una soberbia, encolerizada, vitrina a un futuro prohibido, baila sin desconfiar, parece mentira, pero las grandes superficies, olvidan la nieve, y somos la mejor arma, después de asustarnos de los momentos frente al espejo, de los reflejos y las aguadas actitudes de musas como un suspiro. Las armas que no conocen la memoria, sin la sensación, el pastor siniestro de la segunda naturaleza, la de los pájaros, fijando su mirada en los corazones de fardos, de los imposibles, dos veces.

Te quiero, haciéndome la muerta, que intervenga tu beso, el frente a frente, rompiendo todas las estatuas plegables. Los remordimientos.
Que dirección toma el cuadro, después de un decorado, después de la velada?

jueves, 25 de junio de 2009

Dragón magnético rojo




Dos, y uno, un beso, un despacito pero no por ello, menos importante, cruzarse de brazos y esperar, yo de la raza azul, tu de la de roja, enemigos provenientes de horizontes, de una fabula en la que todo se hunde, gérmenes de películas románticas avanzando, encarnadas desde su poética a las trece contracciones del corazón y los lugares tranquilos donde indiscriminadamente la simetría de nuestros cuerpos se sitúa en una jaula de nubes, se mantiene apartada de la piel, círculos concéntricos subscriben las mariposas, cirujanas del final invisible, blancas y negras.


La naturaleza después de encuadrarla nos lee, los cambios de luz propios de nuestras mentes entendiéndose, jugando a la tridimensionalidad, donde pretendo recordarte como un minúsculo gusanito, sanguinolenta, conocida y enigmática, forzando cada una de las líneas de mi arquitectura, del sueño y sus puntos de fuga, de las cuestiones de tiempo ahogadas en la saliva, los tres primeros besos, el sentimiento y sus rascacielos envenenados, imaginando el contacto como la única técnica posible, natural al mínimo, de recorrernos desde nuestra propia inocencia, ocultando la banda sonora de la realidad.


Tienes tan clara las ideas, y las hipocresías ceden, tejiendo una posición diferente a la inicial, ya no estoy segura de seguir componiendo para ti, ese fragmento musical, construyendo ese castillo, donde podías ver desde su ventana como la vida arrancándose los cabellos, se descubría desnuda, señalándose así misma con su índice, su centro absoluto, luz, nosotras, capaces de las mayores crueldades a favor del decorar la intimidad, poder vaciar el paisaje y la lluvia cesa, inmóvil el arcoíris, se vuelve resbaloso.


Somos especialistas en caracoles, animalitos babosos y su ballet, aguantando las ausencias, resignándonos a reproducir momentos, al dibujar anatomías desde el mundo artificial. Pero la autobiografía de la tempestad, la debemos enfrentar, los tripulantes comenzando a desilusionarse mutuamente, a sobrevivir muertos en el agua, los amantes y sus representaciones idealizadas.


Dos personajes que continuamente retroceden e impiden a su ruidoso impulso, deseo, dominar las trayectorias.

Para acentuar mi actual posición de figura de cera, en tu universo y su calendario, calculando otra fecha, para decirte que desde el ocaso, ya no, por mis enemigos y la angustia, el pobre caballero asesina al dragón, desde su presente, desacreditando a las pasiones y a las armas de una adversaria que sigue en la cama, esperando volver a enamorarse.

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